lunes, 6 de agosto de 2012

Capitulo 02

Zack! Presta atención!
-Eres increíblemente molesto ¿lo sabias Gabe?
-Tenemos trabajo, compórtate.
-Claro, claro, como si eso alguna vez te hubiera frenado a ti de seguir divirtiéndote.
-Esto es diferente.
-Querrás decir que ella es diferente.
-Por supuesto que es diferente. Por eso estamos aquí imbécil.
-Sabes que no me refiero a eso.
Lo siguiente que se escucho fue un golpe sordo y un insulto irrepetible salido de la boca de Zack.
-Definitivamente eres imbécil- me dijo
No planeo continuar con esta discusión, por tanto, me alejo varios pasos de Zack. Pero el no comprende mi indirecta, aparentemente.
-Admite que te gusta- me pide- es picante.
-Es irritable querrás decir. Tiene mal genio.
-Solo estas engañándote Gabe.
Que Zack se burlase de mi era caer bajo. Luego del episodio del Black and White todos habían decidido acotar al respecto. Muy conveniente para . Siento un gruñido reverberar en el fondo de mi garganta, esperando por salir.
-Solo mírala- digo- Es… es…
-Es caliente, mi querido amigo.
Otro golpe seco, otro insulto.
-Es pequeña, tiene mal genio y es muy poco elegante…
Su cabello rojizo se encontraba atado en una informal coleta. Unos mechones cuelgan perezosos sobre sus pálidos hombros creando un gran contraste.
Hoy esta diferente. Lleva un vestido verde sin tirantes.
Según ya he averiguado se dirige hacia una reunión con su jefe en un restaurant.
Aquella pequeña pitufa de cabello como el fuego estaba her… Me pateo el trasero mentalmente. La recorro con la vista, de arriba hacia abajo me detengo en sus…¿ojotas?
Rio de manera estridente
-¿Y ahora que te pico?- pregunta Zack.
No le hago caso.
Mentí cuando me queje de su formalidad, o mas bien de la falta de ella. La había visto cientos de veces y la prefería de jean y musculosa. Parecía demasiado seria con aquel vestido, demasiado sexy…patada mental nuevamente. Pero con aquellas ojotas se le iba toda la elegancia por los pies…literalmente.
-Parece que llego el final de nuestro turno- me informa Zack- vienen en camino Nick y Cam
No contesto. Me doy vuelta sin darle un último vistazo a aquella mujer. Pero al rato su nombre vuelve a mis pensamientos.
Emily.
                                                                                        *

-Es un honor Señor Harris-digo conteniendo un grito de pura alegría.
-Usted ha hecho un muy buen trabajo, se lo merece señorita Santos.
-Le agradezco enormemente esta oportunidad. No lo defraudare.
- que no lo harás- dice- Ahora debo irme, el trabajo llama. Te llegara un paquete con manuscritos hoy mismo.
Suelta un fajo de billetes en la mesa y se retira.
Tomo el celular, aun temblorosa y llamo a Mery:
-Lo logre- grito justo cuando me atiende.
-FELICITACIONES. Sabía que lo lograrías
-Estaba espantada- le confieso.
-Bueno, pero ahora es oficial ¡Eres correctora! Estas a un paso de tu propósito
-SER EDITORA- gritamos al mismo tiempo.
-Lo se- digo entusiasmada- hoy me llegan unos manuscritos, así que estaré ocupada.
-Eso es genial, así no estarás pensando en tus moretones misteriosos todo el tiempo.
Aquello era mi tormento.
-Gracias por recordármelos- me quejo.
Ey! Yo solo digo, si estas ocupada con trabajo, quizá te olvides y ¡puf! Desaparezcan así como aparecieron.
-Puede ser, no lo se. Ahora no quiero pensar en ellos- digo- Hoy festejemos.
-Yo compro las papas- dictamina Mery.
-Yo los chocolates y el helado- aviso- pide unas pizzas.
-Genial. Te veo luego ¡Felicitaciones de nuevo!
-Gracias. Te veo mas tarde.
Y colgamos.
Tenia todo el día por delante y muchísima emoción contenida. Debería buscar alguna actividad.
De repente, algo capta mi atención. En la esquina de en frente un hombre corpulento me observa. Creo reconocerlo, pero de donde…
-¡AUCH!- grito
Mi collar acaba de quemarme. Lo toco. Mi amatista estaba hirviendo y su distintivo color violeta destacaba con intensidad sobre mi pálida palma.
Miro nuevamente a la esquina. El hombre desapareció.
Tonto collar.

viernes, 3 de agosto de 2012

Capitulo 01


-Necesito un café- digo cansada
- Te mancha los dientes.
Allí esta mi prima, Carol. Completamente hermosa, con un cabello rubio que le cae con suaves ondas rodeando un rostro pequeño y delicado, de un sano color rosa pálido. Sus ojos son grandes y de color avellana. Mueve sus rosados labios mientras suelta un discurso que yo no estoy escuchando.
-...y así no será divertido-
-Perdón C, ¿qué me decías?
-A veces simplemente tengo ganas de matarte- me dice poniendo sus ojos en blanco- pero hoy no, porque hoy y Mary deben venir conmigo, lo prometido es deuda.
Vengo postergando este terrible día desde hacía meses. Junto a Mary le habíamos prometido a Carol que iríamos con ella a conocer este fantástico bar, o boliche o como se lo llame que, al parecer, es "súper divertido". Y mi idea de "diversión" es la mar de diferente que la de C.
-Bueno, ¿ya tienes preparado lo que te pondrás?- pregunta Carol
-Mmmm... ¿No?
-¿COMO QUE NO? ¿Faltan un par de horas para salir y no tienes nada para ponerte? Y debo suponer que Mary tampoco.
- Creo que supones bien
-Bueno, por suerte soy una mujer preparada- toma su mochila la abrió y saca lo que supuse que eran vestidos- ¡TACHAN!
-Oh Dios, no, por favor no, no, no, no...
-Oh si, si, si.- agarra un pequeño, pequeñísimo vestido verde agua y negro- este te ira perfecto, combina con tus ojos.
-No me interesa que convine hasta con el lunar que tengo en la espalda! No voy a ponerme ese pedazo de tela que intentas hacer pasar por vestido!
-Y mira- hace caso omiso de y saca un vestido igual de corto pero rojo con toques negros- y esta es para Mary.
-Has perdido la cabeza. No nos pondremos eso.- digo poniéndole punto final al tema
*
-¡Se me ve el trasero Carol!- digo
-A mi también- habla Mary
Dos horas luego de mi contundente No sobre el tema de los vestidos, Mary y yo estamos maquilladas y con los vestidos puestos, porque, por supuesto, nadie puede escaparse de Carol.
-Se ven estupendas- nos dice ella con una sonrisa.
Mis ojos literalmente iban a girar sobre si mismos si seguía poniéndolos en blanco tras cada comentario de C. Porque, vamos, ella es mi prima, la adoro, pero no puede pretender que salga vestida a la calle con este vestido que al parecer está "muy de moda", según Carol obviamente.
Pero nada de lo que se encuentra en mi guardarropa es apropiado para llevar esta noche, porque bueno, los sheans desteñidos y las musculosas de tirantes no son para nada sexys.
Me encuentro embutida en un diminuto vestido color verde y negro, este tiene unos tirantes gruesos que desembocaban en un escote que no deja mucho a la imaginación, aunque tampoco es que hubiese mucho para imaginar, Dios no me doto de una gran "delantera", no como con Mary.
La suave tela verde baila junto a una delicada gasa negra en la falda de mi vestido que llega justo por debajo de mi trasero. Demasiado revelador.
Pero por más increíble que pareciese la que se había llevado la peor parte había sido Mary. Su vestido es tan ajustado como una media, de una hermosísima tela roja con pequeños puntos negros dispersos en la zona del escote y sin tirantes. La pobre apenas puede respirar.
Carol, por supuesto lleva su atuendo con elegancia. Era un delicado vestido de seda blanco con toques rosados en la falda, con un escote pronunciado y sin espalda. Le sienta perfecto.
-Están hermosas- dice C con una gran sonrisa- Deslumbrantes.
-No puedo creer que vaya a salir vestida así- me dice Mary ignorando completamente a C.
-Es solo por una vez- miro a Carol- ¿Cierto?
-Por supuesto, a menos que se encariñen con la moda y decidan vestirse mejor y pasar sus noches haciendo cosas más divertidas que leer o mirar películas.
-Ey, yo no hablo sobre tu estilo de vida, tu no hablas sobre el mío- le digo a Carol.
Es la verdad, la pura verdad, que Carol y yo éramos como el agua y el aceite, ella adora pasar sus noches en fiestas súper lujosas y yo prefiero… “vegetar”
-Bueno, vayan a mirarse al espejo y comprueben que todo está en su lugar, que el taxi debe estar por llegar- nos mangonea C.
Me dirijo refunfuñando al baño y me encuentro con una extraña en el espejo. Un rostro pálido cubierto de pecas coloradas se encontraba enmarcado por una cabellera totalmente lacia del mismo color. Unos ojos verdes enormes maquillados levemente con un brillo grisáceo me devuelven una mirada sorprendida. Ok. Me veo bien, eso no puedo negarlo.
Mary también esta inspeccionando las tareas realizadas por C, tiene el cabello de un negro azabache con unos hermosos rulos. Ojos color miel, y una piel aceitunada, y aquella suave capa de maquillaje destacaba todo lo que debía destacar en el rostro de mi amiga.
Justo en el momento en que salimos tambaleándonos del baño por los tacones, o más bien, zancos que llevamos puestos, suena el timbre que indica la llegada del taxi.
-Aquí vamos- susurro para misma.
*
Vivimos en una pequeña ciudad cercana a Minnesota llamada Flary Oceanic, y al parecer la apertura de Black & White había sido algo muy esperado por toda la juventud de los alrededores, ya que la cantidad de gente que había haciendo cola para entrar era exorbitante. Siento que voy a llorar de solo pensar en esperar tanto tiempo con esos tacones puestos.
-Vamos chicas- nos llama C, que había salido de la fila e iba acercándose a la puerta.
-¿Qué haces?- le pregunta Mary corriendo tras ella, intentando bajar su vestido.
-No pienso hacer toda esta fila.
Eso fue todo lo que dijo. A continuación nos encontrábamos delante de los enormes guardas del boliche que nos miraban como si pudieran atravesar la tela con los ojos, y a los pocos minutos estaban levantando la cinta para que entráramos a aquel lugar.
Increíble lo que puede hacer el cuerpo femenino.
-Vamos por un trago.- logre escuchar que decía C.
La música suena a un volumen tan fuerte que no logro identificar qué es lo que estan pasando, aunque aquello no parece preocupar a nadie, ya que la pista de baile es un amasijo de hormonas refregándose unas con otras. Todo un espectáculo…uno que no me apetece ver, muchas gracias.
-¿Recuérdame porque estamos aquí?- me pregunta Mary al oído
-Porque estamos cumpliendo con nuestra promesa.
-Ok, pero, ¿por qué prometimos venir?
-No lo recuerdo- aquello me causa gracia.
Al llegar a la barra que Carol pedía un whisky con soda para ella y nos señalaba para que siguiésemos su ejemplo.
-Agua por favor- decimos Mary y yo al unísono.
-Son increíblemente aburridas.- se queja C con su vaso en la mano y acercándonos nuestras respectivas botellas.
-No, la realidad es que no se trata de aburrimiento. Se trata de que quisiera mantener mi hígado sano para cuando llegue a los 40.- le dice Mary
-Para ese entonces ya no podrás divertirte por que estarás vieja- contrataca Carol.
-Mi idea de diversión no radica en beber hasta vomitar.
Este tipo de disputas siempre ocurren entre ellas dos, sabía que iban a seguir haciéndolo, así que les indique que me siguieran, así buscábamos un lugar más cómodo para bailar o lo que fuese que deberíamos hacer.
Luego de varios insultos y empujones llegamos a una pequeña burbuja de aire y formamos una ronda. Aquellas dos seguían enfrascadas en su discusión, aunque creo que ya habían cambiado de tema. Yo por otro lado trate de descifrar que música estaba sonando por los altavoces.
Llevaba un rato concentrada en mi tarea cuando una voz profunda me habla al oído:
-Se lo que te está ocurriendo.
Muy bien, existen varias reacciones posibles a este suceso, la primera seria pegar un salto seguido de un gritito debido al susto, otra seria correrse automáticamente o incluso apretarse contra el dueño de aquella seductora voz. Pero yo opte por otra opción: todas mis fuerzas se centraron en mi codo cuando fue a dar justo en su plexo solar y de un rápido giro lo tenía agarrado del pelo y le decía:
-Intenta acercarte tanto de nuevo y juro que tus pelotas van a terminar como adorno sobre tu cabeza.
En ese instante escuche el ya conocido grito de Carol y el tironeo de Mary.
-Suéltalo Em- me pide Mary en un susurro
Y sin darme cuenta ya se había ido, desapareció entre la gente. No logro recordar ninguna facción de su rostro. Nada.
-¿Qué te hizo?- me pregunta escandalizada Carol
-Nada, nada, no es importante.- una sensación extraña recorrió toda mi espina dorsal.